GRATITUD Y SALUD MENTAL

Cuando hablamos de AGRADECIMIENTO, hablamos tanto de una emoción como de una actitud que implica:

Reconocer y valorar lo positivo que se recibe (material, emocional o social), ya sea de otras personas, de la vida en general o incluso de nosotros mismos.

Es importante destacar la diferencia entre el AGRADECIMIENTO como estado emocional y como actitud. Al referirnos a un estado emocional, es cuando sentimos esa emoción de una forma momentánea en un momento en particular, y como actitud es cuando podemos practicar el agradecimiento de forma sostenida en el tiempo.

En los últimos años, la investigación sobre la gratitud ha seguido avanzando en la psicología basada en la evidencia, con numerosos estudios explorando su impacto en el bienestar emocional, la salud mental y las relaciones interpersonales:

Los estudios más recientes respaldan la gratitud como una herramienta terapéutica poderosa en psicoterapia. Esto resalta la necesidad de incorporar prácticas de gratitud para mejorar los resultados terapéuticos y promover la salud mental a largo plazo.

Cuando hablamos de GRATITUD hacemos referencia a la gratitud como aceptación de lo positivo y lo negativo: es decir, no sólo se trata de enfocarse en lo bueno, sino también de aceptar que la vida incluye momentos difíciles y no tan buenos.

Practicarla puede ayudarnos a reconocer la belleza en las pequeñas cosas incluso cuando enfrentamos desafíos, promoviendo la aceptación.

Por ejemplo: una persona con ansiedad puede sentirse abrumado por sus preocupaciones. Al practicar la gratitud, podría aprender a enfocarse también en los momentos de calma o en los recursos de los que dispone para afrontar esa situación, pudiendo reducir, de esta manera, la tensión emocional.

¿Qué beneficios tendría si empiezo a practicar la gratitud en mi día a día y logro sostenerla a lo largo del tiempo?

  • Bienestar subjetivo: Incremento de felicidad y satisfacción con tu vida.
  • Reducción de síntomas de depresión y ansiedad.
  • Mejora la calidad de las relaciones interpersonales.
  • Mejora la calidad del sueño.
  • Disminuye el estrés.
  • Aumenta la resiliencia emocional: mayor capacidad para afrontar adversidades.
  • Aumento de la autoestima.

Y ahora, con toda la información que acabas de leer, ¿te gustaría empezar a practicar la gratitud?

Podrías iniciar poniendo atención y registrando lo que sí funciona de tu día a día.

En este momento, intenta responder esta pregunta:

¿QUE (TE) AGRADECERIAS HOY?

¡Es una práctica que podes empezar ahora mismo y hacerlo un hábito, de a poco, para tu vida cotidiana… para detenerte, aunque sea un momento, en esta sociedad tan acelerada en la que vivimos, y registrar lo valioso que tenes hoy!

¡ Nos reencontramos en otras lecturas !

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