Algo característico en cuadros depresivos, es que de a poco (y a veces de manera casi imperceptible) se da una disminución de actividades que puede terminar en aislamiento. La persona deja de hacer deporte, posterga tareas o decide no ir a las juntadas con amigos por falta de energía, interés o simplemente porque “no tiene ganas”.
Esto, es tanto una consecuencia de la depresión como también una de sus principales causas. Se produce un círculo entre no tengo ganas- no hago nada que se retroalimenta cada vez con más fuerza.

Lo que sucede es que tanto el estado de ánimo como la motivación se alimentan de los estímulos positivos o agradables que encontramos en la interacción con el ambiente; por lo tanto mientras menos actividades tengamos o menos salgamos de nuestra casa, menos chances tendremos de acumular este tipo de sensaciones placenteras, divertidas o de control.
Por eso, las terapias con mayor evidencia para la depresión son las que consisten en la Activación Conductual. A partir de esta, terapeuta y consultante se comprometen en intentar romper de a poco el círculo vicioso de no tengo ganas- no hago nada fomentando
actividades significativas para que (con algo de tiempo y paciencia) la persona pueda recuperar la capacidad de disfrute, motivación y conformidad con su vida.
Así que ya sabes; si andás con un estado de ánimo decaído, quizás dejar por completo tus actividades y tareas no sea la opción mas conveniente para sentirte mejor.
En su lugar, conectar con aquello que te regale sensaciones placenteras o de logro (por más pequeñas que sean).
