La pérdida es parte de la vida. Todos hemos perdido a alguien o vamos a hacerlo.
Nos cansamos de escuchar mitos y opiniones de gente que nos dice cómo deberíamos atravesar estos momentos
«Estaba riéndose en el entierro, que raro», «no pasó una semana y ya volvió a trabajar como si nada», «pobre, nunca superó la muerte de su marido»….
Pero sabés realmente cuáles son los procesos psicológicos por los que una persona tiene que pasar para que ese duelo avance hacia una dirección saludable?
1- Empecemos por lo primero: no hay una forma correcta o incorrecta de hacer el duelo. No tenés que ser un mar de lágrimas en el velorio, ni subir una dedicatoria si no te sale hacerlo. Cada persona hace lo que puede (y quiere) tras la pérdida. Asíque no critiques a otros ni te juzgues a vos por no sentir lo que «tendrías» que estar sintiendo. Eso no existe.
2- El tiempo ayuda, pero no es lo más importante.
Como con todo proceso emocional, el tiempo puede ayudar a que disminuya un poquito la intensidad del primer shock emocional.
Pero como dicen por ahí, no es tanto el tiempo sino lo que haces en ese tiempo…
El trabajo central en un proceso de duelo es la ADAPTACIÓN a una vida nueva; una vida sin ese ser querido que perdiste. Cómo va a seguir tu vida de ahora en más tratando de no abandonar tus metas o valores personales?
3- Hay duelos que no se terminan ni superan nunca; (odio esa palabra) cómo vamos a «superar» la perdida de un padre, madre, hijo, amigo o mascota que significó tanto para nosotros?
No… Hay duelos que no terminan nunca porque el vínculo con esa persona sigue y vá a seguir presente para siempre.
4- Y acá volvemos a parte de esa adaptación que nos toca hacer. No solo tenés a adaptarte a tu vida y a esos huecos que deja tu ser querido.
Te toca adaptarte a un nuevo vínculo con él/ella. Porque el que estaba antes y dependía mas que nada de lo físico (vernos, tocarnos, hablar, escucharnos, conversar) ya no es posible.
Los «vinculos continuados» en terapia significa buscar esas nueva formas de vincularnos. Y existen infinitas. Por medio del recuerdo, de canciones, de rituales y pequeños homenajes, puede seguir existiendo mientras lo nombremos en conversaciones, lo encontremos en objetos, en fotos o en un «qué me aconsejarías en este momento?».
5- Si el vínculo sigue existiendo, eso significa que el dolor también lo hará. Un duelo saludable es por lo tanto, una permanente oscilación entre el contacto con el dolor de la pérdida y la adaptación a la misma. O muchas veces una dialéctica en la que ambas se presentan al mismo tiempo.
Simplificando un poquito, un duelo saludable no es el que en algún momento deja de doler. Es el poder integrar esa pérdida a tu vida. Hacerle lugar a esos huecos que dejó el otro y que probablemente van a seguir estando siempre dentro nuestro. Es poder convivir con el dolor y al mismo tiempo darnos la oportunidad de seguir creando una vida valiosa y con sentido.
